A Cáceres le falta historia

Si, has leído bien. A Cáceres le falta historia o por lo menos el final de la que tiene. La ciudad vive inmersa en el día a día sin pensar en el día siguiente, en ese día en el que hay que mirar atrás para ver qué hemos conseguido. Las incesantes luchas entre los partidos políticos que copan el ayuntamiento hacen que esa misión sea casi imposible.

Todos los partidos que se presentaron a las elecciones lo hicieron con unos programas electorales llenos de propuestas cortoplacistas e ingenuas. Por ello, una vez que se cumplen los programas (en el caso de que así sea), las formaciones políticas tienden a cantar victoria a mitad de legislatura llamándolo incorrectamente “eficacia” cuando se tenía que llamar “falta de visión política” y una pésima gestión de la ciudad. Es tan sencillo como pensar que una lista de propuestas no es un plan integral para una ciudad, que un proyecto de dos años tampoco lo es, y que si lo hace sólo una formación política en contra de las demás tampoco tiene ninguna estabilidad a largo plazo.

Lo peor de todo es que los ciudadanos tendemos a culpar a la formación que ejerce las labores del gobierno ignorando, voluntaria o involuntariamente, el juego de contrapesos que existe en la parte que no se ve. Ciudadanos, el partido de Cayetano Polo, obligó al Partido Popular a firmar su propia sentencia de muerte camuflada en un pacto de investidura que ha dejado las manos atadas al ejecutivo municipal.

“Superior”, dirían los naranjas, “mediocridad política” diría yo. El motivo es muy sencillo: a Cáceres le falta historia, una historia que la viviremos los jóvenes que algún día volveremos a esa ciudad y no será capaz de acogernos por la falta de planes estratégicos y políticas a largo plazo que la hayan convertido en una ciudad sostenible y con un crecimiento sostenido.

Ahora, toca esperar a las siguientes elecciones en donde nos indicarán cuáles son las siguientes 60, 90 o 100 propuestas que convertirán a Cáceres en la mejor del mundo mundial. Mientras, Cáceres seguirá su camino desértico de inversiones y empresas hacia un precipicio bajo la atenta mirada y complicidad de todos sus ciudadanos, ¡enhorabuena!