Del Ala Oeste a la Casa Blanca.

Que Barack Obama apuntaba maneras de ser un político diferente era algo más que una evidencia. Sin entrar a valorar su color de piel todo en él llamaba la atención: su modo de actuar era perfecto hasta tal punto que sus conocidas rupturas con el protocolo estoico, al que los presidentes estadounidenses se han acostumbrado, quedaban perfectas en fotografías hechas en el lugar perfecto, con el ángulo maestro, y en el momento ideal.

Pero la carrera presidencial de Obama hacia la Casa Blanca, pronto empezó a ser reconocida por los ciudadanos estadounidenses y por periodistas que empezaban a investigar el mayor montaje escénico de la historia. Se descubría así que la campaña de Barack Obama para ganar las Elecciones a la Presidencia de los Estados Unidos en 2008, había sido ensayada aprovechando el tirón popular que tenía una conocida serie de la popular cadena NBC (‘National Broadcasting Company’).

A lo largo de las siguientes líneas, desvelaremos la relación que David Axelrod y Eli Attie mantuvieron con el propósito de blindar a Obama a través del personaje de ficción Mattew Vicente Santos. Por una parte, David Axelrod fue el director de campaña de Obama en la carrera presidencial, pero antes se había encargado también de su candidatura para el Senado de los Estados Unidos por el Estado de Illinois, ambos terminados en victoria electoral. Estos dos hechos le convirtieron en Consejero Superior del Presidente Obama entre 2009 y 2011, año en el que abandonó su puesto en la Casa Blanca para empezar a preparar la campaña de reelección de Obama, también acabada con un segundo mandato presidencial demócrata.

Por otra parte, Eli Attie, antes de ser guionista de la serie West Wing, había trabajado para el Presidente Clinton y su Vicepresidente Al Gore. Para el primero ocupó el cargo de ‘asistente especial del Presidente’, mientras que para Gore lo hizo como redactor jefe de los discursos del vicepresidente y continuó como tal en la campaña que Gore realizó a la presidencia norteamericana.

Por ello, ambos personajes -Axelrod y Attie- son los perfectos indicados para llevar a cabo el proyecto. Attie, confirmó en una entrevista concedida al diarioThe Guardian que el personaje de Matthew Vicente Santos, más conocido en la serie como Matt Santos, efectivamente estaba basado en el joven político Obama que empezaba a sobresalir de entre las filas demócratas de Illinois.

Attie, contactó con Axelrod tras el discurso pronunciado por Barack Obama en la Convención Demócrata que nominó a John Kerry como presidenciable. El discurso fue matizado por el readactor de John Kerry para evitar que Obama solapase sus ideas a las del candidato. El encargado de hacerlo, Jon Favreau, se convertiría poco después en el redactor jefe de discursos de la primera campaña a la presidencia de Obama. En aquel entonces, Axelrod, ya estaba en la nómina de Obama como jefe de campaña para ser senador por Illinois. Así pues, los paralelismos entre la ficción y la vida real se suceden constantemente. En primer lugar, ambos candidatos –el ficticio y el real- son procedentes de familias humildes y de etnias minoritarias. Obama de padres divorciados y, desgraciadamente fallecidos ambos jóvenes, y de etnia afroamericana, no tiene nada que envidiar a su ficticio reflejo Matt Santos: un joven político de raza hispana, alcalde de Houston y posterior Congresista de Texas (equilibrando la llegada de Obama al Senado por Illinois), que procede de una familia humilde de una población con una gran concentración de inmigrantes mexicanos.

Ambos personajes son conocidos por su rechazo a utilizar argumentos que contengan argumentos con aspectos raciales y son proclives a reducir la brecha partidista entre los ciudadanos norteamericanos, siguiendo el ideal del american dream. El culmen de la similitud entre los dos personajes se puede ver hasta en sus gustos similares, por ejemplo, con el cantante Bob Dylan, aunque esto ya es más fruto de la casualidad.

Naturalmente, si querían ensayar la campaña presidencial con todos los aspectos controlados, era necesario controlar también a los candidatos a Vicepresidentes. El perfil del candidato demócrata es de un veterano de las instituciones de Washington (que en la ficción es encarnado por el Jefe de Personal ‘White House Chief of Staff’ de la Casa Blanca) muy parecido al perfil de Joe Biden que llegó incluso a postularse para la Casa Blanca enfrentándose a Obama, aunque tras pasar el caucus –elecciones primarias- de Iowa retiró su candidatura al ver las pocas posibilidades con las que contaba para ser elegido.

Sea como fuere, las dos campañas electorales comienzan incluso con los mismos mensajes. En la ficción, tiempo antes de la nominación de Obama por el Partido Demócrata, Matt Santos indica “We live in cynical times, but hope is not up for debate… there is only hope”. Por su parte y confirmando nuestra hipótesis inicial, Barack Obama pronunció lo siguiente en su discurso de nominación ante la Convención Democrática: “In the face of war you believe there can be peace, in the face of despair you believe there can be hope”. No es de extrañar que ambos mensajes de ‘esperanza común’ vengan a decir lo mismo, ya que están redactados e ideados por los que serían futuros asesores de Obama.

Lo que sí que ya entra dentro del terreno de la especulación y de la casualidad era que el candidato republicano también tiene mucho que ver con el candidato enThe West Wing. Hasta este punto no estaban medidas las circunstancias, aunque intuían quién podía ser el candidato, ya que había muy pocos candidatos presidenciables republicamos.

Y una vez que estaban todos los candidatos, llegó la hora de vencer, o de volver a actuar. Álvaro de Córzar comenzó su artículo sobre las primarias demócratas con la frase “’El Ala Oeste’ ya lo contó”. La escenografía es tan perfecta que Aaron Sorkin, el creador de the West Wing emuló el capítulo El Debate (7×07) en el que cambiaba los personajes del debate: los nuevos elegidos eran el ficticio Presidente Bartlet y el entonces candidato demócrata Barack Obama.

El texto, que tuvo una gran repercusión en los medios de comunicación estadounidenses es considerado a la altura de los grandes guiones escritos. Bajo el título ‘Aaron Sorkin Conjures a Meeting of Obama and Bartlet’, se esconde un fría crítica de Sorkin hacia las políticas que Obama planteaba, hasta el punto de que John Podhoretz ha indicado que el progresismo de Bartlet es más cercano a Bush que a Obama.

Lawrence Francis O’Donnell, uno de los productores y guionistas de la serie, fue el encargado de modelar a Arnold Vinick, un senador de edad avanzada y que gana la nominación del Partido Republicano sin apenas esfuerzo. El propio guionista, indicó que para caracterizar al personaje, se había basado en John McCain, el candidato presidenciable que tenía más probabilidades del partido republicano, el real.

No son pocos los artículos técnicos realizados por profesionales de la comunicación analizando la gran estrategia de comunicación con la que cuenta la Casa Blanca en la ficción, analizada incluso en nuestro país. En la serie, podemos darnos cuenta de que hasta los comentarios que hacen los secretarios en su día a día están preparados por el Director de Comunicaciones de la Casa Blanca, cargo correspondiente a la oficina ejecutiva del presidente de los Estados Unidos. Paralelamente, la campaña electoral de Obama tenía como punto fuerte una gran estrategia comunicativa que involucraba a los ciudadanos y los hacia partícipes del ‘cambio con su famosa frase de compromiso “yes, we can”.

Y la mejor manera de grabar un mensaje en los ciudadanos es expresarlo a través de sentimientos. Por ello, en ambos personajes, la carga sentimental y emocional en el discurso es inmensa. Obama y, anteriormente, el ficticio Bartlet, se convierten así en los grandes de la estrategia ‘Storytelling’. De Bartlet nos quedan grandes discursos emocionales como:

Es la primera vez, en la historia más reciente, que el destino de América no está en nuestras manos. No buscamos ni provocamos un asalto a nuestra libertad y a nuestro estilo de vida. No esperábamos, ni incitamos un enfrentamiento contra el mal. Aun así, la fortaleza de un pueblo se demuestra haciendo frente a las adversidades. Cuarenta y cuatro personas han muerto hoy en la Universidad de Kenniton State, tres nadadores del equipo masculino han muerto y otros dos están en estado crítico. Estaban entrenándose, y al oír las explosiones corrieron hacia las llamas para socorrer a la gente…Corrieron hacia las llamas. Esta noche, las calles del cielo están llenas de ángeles. Son nuestros estudiantes, maestros, padres y amigos. Las calles del cielo están llenas de ángeles. Si dudamos de nuestra capacidad para afrontar un desafío, miremos todos al cielo y recordemos que esa capacidad no tiene límites. Es la hora de los héroes de América. Haremos lo más difícil: conseguir la grandeza. Es la hora de los héroes de América. Miremos a las estrellas. Que Dios les bendiga. Y a vosotros y a los Estados Unidos de América. Gracias.

Esta novedosa técnica discursiva trata de fijar conceptos abstractos con sentimientos y emociones, en España tenemos algunos ‘grandes intentos’ de esta técnica. El gran error de la niña de Rajoy es uno de ellos, aunque no sólo queda en eso, sino que José Antonio Monago, el presidente extremeño, lo hizo con mayor acierto, puesto que simplemente plagió a la ficción:

Hoy el destino de Europa vuelve a estar en nuestras manos. No hay un asalto a nuestra libertad ni a nuestro estilo de vida. Y estamos superando el tiempo de dificultades, porque volvemos a crecer. Podemos volver a ser lo que queramos ser.La capacidad de los europeos es también mucho más grande que todos sus libros de historia, porque cada día, haciendo frente a las adversidades, escriben un nuevo capítulo de las esperanzas y sueños de Europa.Son nuestros estudiantes, nuestros maestros, nuestros sindicatos, nuestros jóvenes, nuestras mujeres, nuestros mayores, nuestros catedráticos, investigadores, fuerzas y cuerpos de seguridad, nuestros empleados públicos, nuestros médicos, nuestros empresarios, nuestros autónomos, nuestros emprendedores y nuestros agricultores.Apuntemos todos a las estrellas, estrellas doradas que forman parte de nuestra bandera. Créanme, con su presencia hoy aquí, Extremadura nunca antes estuvo tan cerca de ellas.

Dentro del ámbito de los discursos, cabe un paralelismo entre los discursos de victoria y derrota de los candidatos ficticios y reales. Ambos discursos son casi idénticos: los republicanos, que habían perdido elogiaban la imagen del anterior presidente y del electo. McCain hizo lo mismo que su homólogo ficticio Vinick. Mientras, en el otro partido, la ilusión, la esperanza y el cambio son los mejores mensajes lanzados.

Pero para que todo saliera bien debían plantear circunstancias en las que se gestionara alguna crisis adversa, de manera ejemplar, que después también se hizo realidad. En la trama ficticia, el candidato republicano apoya y defiende la energía nuclear como la mejor fuente. Pero en el transcurso de la campaña, una central nuclear libera radiación debido a problemas en las infraestructuras, lo que hace que Vinick se enfrente a una crisis de popularidad al haber apoyado una energía que, aun él diciendo que es la más segura, había tenido problemas. Con un paralelismo casi idéntico, el candidato real republicano McCain, defendía el libre mercado como mejor manera de canalizarlas crisis económicas y la creación de empleo. Esto supone un gran problema cuando estalla la crisis económica y financiera y se descubre que el Estado ha de intervenir para regular los efectos y tratar de amortiguar las cifras del paro y de los perjudicados.

El poder de los medios de comunicación en la actualidad es inmenso. Nadie que quiera hacer una carrera política debe obviar esta premisa, puesto que actualmente lo que no sale por la televisión se puede decir que casi no existe. Entonces, ¿qué pasaría si utilizáramos la televisión para ensayar una campaña electoral? Seguramente, esta pregunta resultó desorbitada a los asesores de campaña de Obama. Pero la objeción tuvo un recorrido limitado.

Santos o, mejor dicho, Obama, enseñaron a América una nueva forma de hacer política sin basarse en el poder militar o en la exaltación de los valores norteamericanos. La ilusión por un proyecto común que hace partícipes a todos los norteamericanos incluyendo a los defensores de otros partidos generó un compromiso ciudadano que hizo cambiar todas las expectativas. Todas excepto las del equipo de Obama que, en este caso, se cumplieron.

Datos de interés:

  • Es casi de obligada lectura la crónica que el Magazine GQ hace de Favreau en la que se analizan los aspectos más cotidianos del que lanza los mensajes a través del hombre más poderoso del planeta. Se puede encontrar aquí.
  • Álvaro de Córzar es subjefe de la sección de reportajes del diario El País, y anteriormente ha trabajado en la Agencia Española de Cooperación Internacional.
  • Es un escritor y columnista del diario The New York Times especializado en el análisis de las políticas que llevan a cabo los presidentes norteamericanos. Su relación con la serie The West Wing se basa en las labores de consultoría que realizaba, en especial, para cuando la serie trataba el tema de Gaza.
  • El texto completo se puede encontrar en DOWD, M. (2008). “Aaron Sorkin conjures a meeting of Obama and Bartlet”. The New York Times, 20 de septiembre.
  • Cabe destacar el Tratado de Comunicación Política Institucional realizado por Yolanda Rodríguez Vidales, que es, actualmente, la asesora de imagen institucional del Consejo del Poder Judicial.