Iglesias gana el congreso del PP y Rajoy el de Podemos

Es más que probable que si el PNV no da el apoyo a los presupuestos de Mariano Rajoy nos volvamos a encontrar con las urnas colocadas en noviembre de este mismo año. La situación no permite más margen de maniobra y tal y como van las cosas, si los grandes partidos deben negarlo es que algo hay detrás.

Si esto ocurriera, el enfado de los ciudadanos se hará más que evidente y la polarización electoral sería de nuevo una realidad. Una realidad a la que han de enfrentarse todos los partidos políticos y de la que sólo ganarían los más alejados del centro: PP y Podemos.

Rajoy, por una parte, mejoraría sus resultados. Es lo que dan a entender las encuestas electorales, aunque con Ciudadanos mordiendo la frontera de centro se hacen más que necesarios los discursos que “agrupen al centro-derecha de España” que decía Cospedal en el cónclave popular.

Ciudadanos ha tocado el techo de la socialdemocracia española y gira hacia la derecha intentando, por una parte, sentar los votos que castigaban al PP en las pasadas elecciones y, por la otra, mantener los votos de la socialdemocracia que ganó proclamándose heredero, legítimo o no, de Unión Progreso y Democracia.

La Secretaría General del PSOE sigue en sede vacante y el camarlengo Fernández no puede ordenar la fumata bianca a menos que se celebren las primarias cuanto antes y se inicie un proceso de reunificacion de un socialismo que hace aguas en ambos flancos.

Podemos se vuelve más radical con Pablo Iglesias controlando todos los órganos de dirección. Algo que les beneficiaría frente a unas terceras elecciones debido a que ahora mismo son los únicos que pueden frenar al Partido Popular. El Plan 20/20 se define como “ganar las elecciones al Partido Popular” en primer lugar, y la falta de oposición de los socialistas hace que sea más que probable que el próximo líder de la oposición lleve coleta.

Unas elecciones fragmentadas

Ante esto, los partidos políticos han elegido a sus mejores equipos para este escenario electoral. Un PP continuísta porque funciona, y un Podemos radical porque se van comiendo al PSOE poco a poco. Los votantes del PP entrarán en la carrera del miedo de que Podemos gobierne o se erija como líder de la oposición, y los votantes de Podemos lo harán en primer lugar, para intentar frenar a Rajoy y, en segundo lugar, para mandarle un mensaje al PSOE.

Ante esta situación los partidos que más ponen en juego son los que tienen una menor identificación partidista, es decir, las formaciones en las que el votante no está totalmente convencido de su opción política. Según un estudio llevado a cabo por politikon.es, Ciudadanos es el partido que más se la juega, seguido de Podemos, PSOE y PP, que cuenta con los mejores índices.

Gráfico de identificación partidista desarrollado por el proyecto Politikon.es.
Gráfico de identificación partidista desarrollado por el proyecto Politikon.es.

Por tanto, ambos partidos han entendido que no era tiempo para cambios, Rajoy hasta ha mantenido a su equipo, que la verdad han llevado a cabo un gran trabajo acercando el partido a los ciudadanos. Podemos, por su parte, gira hacia donde mejor sabe estar: en la calle pegado a los movimientos sociales, a los activistas y a los que ellos denominan “gente”. La tesis de Errejón, posiblemente haría un Podemos más débil debido a que no saben manejar todavía el discurso institucional en gran medida porque no tienen una imagen “institucional”.