Las tres batallas políticas de unas nuevas elecciones

Más de mes y medio sin presidente y sin ninguna esperanza. Parece ser que los únicos que no saben que nos vamos nuevamente a elecciones son los candidatos a la presidencia. Pero detrás de las ofertas de gobierno predefinido, las discrepancias políticas o las vestimentas de la gala de los Goya, hay algo que los enfrenta: los votos.

Ese preciado sobre blanco encerrado en metacrilato que da la oportunidad de transformar la sociedad, para bien o para mal, eso ya lo deciden ustedes. El Centro de Investigaciones Sociológicas ha realizado un barómetro en medio de esta lucha y antes de explicar a los votantes que hay que repetir las elecciones porque nos hemos equivocado al votar. Sea como fuere, aquí van las mayores luchas políticas que veremos en la supuesta nueva carrera electoral.

Populares, Ciudadanos y viceversa (pero sin Emma)

No, no es el programa de televisión, aunque aquí también hay demasiado postureo. Imagínense a Emma García con su cojín en las escaleras del hemiciclo. En centro político está siendo asaltado por Ciudadanos, un espectro que siempre había pertenecido a los populares y que ahora tienen que reconquistarlo. Para ello, veremos otra vez el razonamiento monopolizado de “en vez de votar a Ciudadanos para que pacte con el PP, voten al PP directamente”. Un 85,3% de los votantes del Partido Popular han dicho que volverían a votar al PP, pero tienen un 2,4% que abandonan a los azules para teñirse de naranja, es decir, se van volando como las gafas de Rajoy.

Pero los aduladores de Albert Rivera tampoco pueden tirar las campanas al vuelo y mucho menos las frases mediáticas. En esta ocasión no se pueden permitir ningún error, ya que sólo les votarían algo más de un 70 por ciento de los que le votaron y no se pueden permitir perder ningún votante por un malentendido. La mayoría de estos ‘tránsfugas’ abandonan a Rivera y lo cambian por el estoico gallego, Su Excelencia Rajoy.

San Pedro sin llaves de gobierno y San Pablo no quiere creer

San Pedro está jodido. Literalmente. No tiene las llaves del gobierno y mucho menos del cielo. Que si los ‘barones’ le piden una cosa, que si los militantes otra… Si llega a presidente no le quedarán fuerzas para gobernar. Además, hay un hecho curioso dentro de los socialistas porque el ‘vocero’ del grupo es Pablo Iglesias, que sabe lo que piensan los militantes del partido contrincante. Ni Aramis Fuster tiene tanto talento. A Sánchez le seguiría votando un 78,4 por ciento de los que lo votaron, y por muy raro que suene, la mayor fuga de votos, un 2 por ciento, se van con el ‘tito’ Albert. Solo prefieren ir con Iglesias un 1,5 por ciento.

A San Pablo, que no quiere convertirse como hizo su homónimo, también le tiene que preocupar que Pedro le quite un 2,4, aunque puede dormir un poco más tranquilo con su 84,7 de votantes fijos. La oferta de gobierno que le hizo a Sánchez no ha dado todo el rendimiento político que esperaba, y encima se une el hecho que necesitan a Ciudadanos sí o sí. Garzón, y no el juez, es ahora su mayor fuga de votos, con un 3,1 por ciento.

Garzón y su ‘Unidad Popular en Común’ pueden jugar a ver cuántos votos pueden llegar a quitar a Podemos. Pueden que hasta consigan grupo parlamentario, quién sabe.